Viajar sin compañía era algo que hace unos años era impensable hace a no ser que no tuviéramos alternativa. En los últimos tiempos, sin embargo son cada vez más las personas que se animan a probar esta alternativa a la hora de viajar. Las ventajas a la hora de viajar en solitarios son muchas, pero sobre todo está el factor de involucrarte más en el lugar de destino, tanto a nivel de conocer personas nuevas que de otra manera no conocerías como a la hora de vivir experiencias más auténticas.

Es cierto que se puede optar por una experiencia más purista, a todos se nos viene a la cabeza un viaje en plan mochilero, una ruta en bicicleta o algo similar, pero también se puede optar por una vivencia más clásica en la que la única diferencia sea que vamos solos. El único requisito indispensable para disfrutar de este tipo de viaje es tener la mente abierta, estar preparado para conocer gente y dejarse los prejuicios en casa, a todos nos cuesta hacer según qué planes sin compañía, pero hay que intentar superar esa fobia.