Meditar tiene múltiples beneficios y cada vez son más las personas que se interesan por esta disciplina que aporta paz y relajación a nuestro día a día, permitiéndonos focalizar nuestra energía en los asuntos importantes y desechar los pensamientos superfluos que agotan nuestra reserva energética sin recompensa alguna a nuestros esfuerzos. El problema con la meditación es que resulta muy complicado empezar y adquirir cierta práctica. Es normal que la cabeza empiece a darle vueltas a cosas superficiales, distrayéndonos sin remedio y echando por tierra todos nuestros esfuerzos. La clave es tener claro que el proceso es progresivo, no desesperarnos si no conseguimos estar sentados meditando durante 30 minutos al final de la primera semana. Además, hay una serie de consejos que nos pueden ser de mucha utilidad durante esta primera etapa en la que todo nos cuesta tanto.

Lugar silencioso

Lugar silencioso

Cuando queramos empezar a meditar, una de las primeras cosas que hemos de hacer es buscar un lugar silencioso en el que las distracciones sean las menos posibles. Durante los primeros días te va a costar mucho alejar los pensamientos de tu mente y si además de esto hay ruido a tu alrededor las posibilidades de que te descentres aumentan exponencialmente.

Postura cómoda

Postura cómoda

Aunque puedes encontrar pequeñas guías respecto a la postura que deberías adoptar a la hora de meditar, lo cierto es que la prioridad es que encuentres una postura en la que estés lo más cómodo posible. A lo largo de las primeras fases de adaptación, has de intentar evitar cualquier tipo de distracción, y eso incluye las posibles molestias ocasionadas por una postura incómoda o inadecuada.

Céntrate en la respiración

Céntrate en la respiración

La respiración es una parte fundamental de la meditación, pero adquiere más importancia si cabe durante las etapas de iniciación ya que nos sirve como pauta de concentración con el fin de evitar distracciones en estos primeros compases en los que somos tan vulnerables.

Tiempo progresivo

Tiempo progresivo

No obsesionarse con el tiempo que somos capaces de aguantar meditando durante los primeros días que lo intentemos es algo clave. Piensa en la meditación como en cualquier ejercicio físico, nadie esperaría correr durante 45 minutos la primera vez que lo hace… Márcate metas realistas durante tus primeros intentos y ves aumentando el tiempo de tu objetivo de manera progresiva con el fin de ir ganando confianza.

Mantén la constancia

Mantén la constancia

Aunque este último consejo puede aplicarse prácticamente a cualquier actividad en la que nos iniciemos, lo cierto es que adquiere una importancia especial cuando se trata de la meditación. Si intentamos meditar durante media hora una semana y volvemos a probar una semana después lo más probable es que nos frustremos debido a que no hemos progresado nada. Es importante que mantengamos una rutina de ejercicios durante los primeros días, si queremos progresar hemos de hacer un esfuerzo diario para sacar tiempo y, a ser posible, que las sesiones de meditación tengan lugar a las mismas horas con el fin de que nuestro cuerpo adecúe su ritmo a las necesidades del ejercicio.